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viernes, 4 de diciembre de 2015

Los castigos a los alemanes nazis, después de la Segunda Guerra.



Tras el final del conflicto mundial, Alemania quedó dividida en cuatro zonas de ocupación, gestionadas por cada una por las potencias vencedoras: la estadounidense, la soviética, la inglesa y la francesa. Una tras otra vivieron la desnazificación. Esta iniciativa buscaba extirpar el nacionalsocialismo del pueblo germano. En 1946 se creó el Comité de Control de los Aliados, encargado de dirigir este proceso. Así quedaron establecidas cinco categorías, de criminales mayores —altos cargos del partido nazi, acusados de genocidio— a simples seguidores, a los que se les limitaba la salida del país, el empleo o los derechos políticos. Si tras las derrota la sociedad germana afirmaba que «el nazismo había sido una buena idea mal aplicada», en los años 50 la mayoría tenía mala opinión de Hitler, según recoge Tony Judt.


Prisioneros de guerra alemanes viendo una película sobre los campos de concentración


Así mismo, desde el comienzo de la ocupación Aliada se prohibió la exhibición de toda clase de símbolos nazis, desde esvásticas hasta el “saludo alemán” realizado con el brazo en alto. Se trata de una prohibición vigente hoy en día y parece que no muy conocida fuera del país, dado que cientos de turistas son detenidos cada año por fotografiarse en algún lugar emblemático de Alemania mientras bromean haciendo dicho saludo, informa el Telegrah. También se mostraban películas sobre campos de concentración como Die Todesmuhlen (aquí puede verse online) y Welt im Film No. 5 (aquí), pero muchos espectadores decidían apartar la cara ostensiblemente para demostrar que no querían ver nada de lo que se proyectaba. En el campo de concentración de Ettesberg, grupos de habitantes de la vecina localidad de Weimar eran guiados para que pudieran contemplar por sí mismos las montañas de cadáveres. Además se colocaron carteles por las calles con imágenes de campos de concentración y el lema “Estas atrocidades: ¡Culpa Tuya!”.Pero no bastaba con castigar y señalar culpables, también había que reeducar en los valores democráticos. Tras 12 años de intenso adoctrinamiento del régimen de Hitler, ahora había que mostrar al pueblo alemán que la visión del mundo del nacionalsocialismo, por la que millones de sus compatriotas habían perdido la vida, era algo que debían aborrecer. La estrepitosa derrota militar ayudaba a ello, pero no era suficiente. Había que convencer a los alemanes para que resultara viable establecer un régimen democrático y no volvieran a invadir y aniquilar a sus vecinos. Tal como constató el investigador Eric A. Johnson, los más fervientemente nazis eran los más jóvenes, al fin y al cabo es lo único que habían conocido en sus vidas. Una anécdota que da idea de ello fue lo ocurrido en Augsburgo en 1946 durante una exposición de arte abstracto, considerado durante el nazismo como “arte degenerado”, indignó de tal manera a alguno de los asistentes, especialmente a los estudiantes, que lanzaron gritos pidiendo que se pegase un tiro al autor e incluso clamando enfurecidos.



La base para la obtención de un certificado de pasar la desnazificación y posible lectura de cargos y su comienzo en la oficina, sirvió como un extenso cuestionario (131 preguntas), que requiere el llenado de los detalles de la vida personal, laboral y política. Para tratar de evitar la evasión de la encuesta, han recurrido a los medios más eficaces en la posguerra: Tarjeta de comestibles se emitió a la presentación de un recibo de confirmación de la entrega del cuestionario al ayuntamiento.  


La nueva élite alemana bajo la supervisión de los aliados no tenía la intención de restringir tales medidas de protección como una condena de la principal criminales de guerra, y el castigo de los mayores y menores nazis, y tuvo como objetivo la erradicación total de espíritu fatal del nazismo y de la democratización de la sociedad. reiniciado en algunas ciudades y pueblos con la terapia de choque: la población se vieron obligados a examinar el campo de concentración en la zona, han demostrado los espectadores "voluntaria-obligatoria", un documental sobre campos de exterminio "la muerte Millstone." 


Pero el método más estricto de desnazificación fue el entierro de las víctimas del nazismo obligó a las manos de los alemanes comunes y corrientes.  








































































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