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martes, 2 de febrero de 2016

Emperador de África Central.



En diciembre de 1977, Jean-Bédel Bokassa se autoproclamó "Emperador de África Central" (actual República Centroafricana). La ceremonia, originada en la admiración de Bokassa por Napoleón y que incluía una capa de terciopelo rojo de 12 metros, costó el equivalente a todo el presupuesto público del país ese año (cerca de US$ 20 millones).
El 4 de diciembre de aquel año, en el congreso del MESAN, Bokassa cambió el estatus del país de república a monarquía y declaró con gran pompa la creación del Imperio Centroafricano. El soberano promulgó una constitución imperial, se convirtió al catolicismo y se coronó a sí mismo como Emperador Bokassa I en una fastuosa ceremonia el 4 de diciembre de 1976, que causó estupor en el resto del mundo y contó con la multitudinaria presencia del pueblo en Bangui. El título completo de S.M. Bokassa I era Empereur de Centrafrique par la volonté du peuple Centrafricain, uni au sein du parti politique national, le MESAN, "Emperador de África Central por la voluntad del pueblo centroafricano, unido al partido político nacional, el MESAN".
El Emperador justificó el establecimiento de la monarquía constitucional argumentando que al crear una monarquía ayudaría al país a "desmarcarse" del resto del continente y a obtener el respeto del mundo. Fue necesario invertir más de 20 millones de dólares (75 millones en valores 2011) en la coronación del soberano, a la que asistió el pueblo. Estuvo presente un representante especial de la Santa Sede, aunque no hubo presencia de las casas reinantes extranjeras en el evento. El Emperador contaba con el apoyo de sectores populares, que aún añoran su régimen. Muchos pensaron que Bokassa estaba loco, y se le comparó con el dictador africano, Idi Amin, por sus egocéntricas extravagancias. La prensa rumoreaba que ocasionalmente comía carne humana.
Aunque al crearse el nuevo imperio se dijo que sería una monarquía constitucional, no se hicieron reformas democráticas de importancia, y la represión a los disidentes continuó siendo muy dura. La tortura era una práctica muy extendida; incluso se dice que Bokassa en persona participaba en los interrogatorios.



A pesar de la dictadura, Francia continuó apoyando a Bokassa. El presidente Valéry Giscard d'Estaing era amigo y fiel defensor del emperador, y suministró al régimen importante ayuda económica y militar. En respuesta, Bokassa llevaba frecuentemente a Giscard d'Estaing a excursiones de caza en África y proveía a Francia de uranio, mineral vital para el programa de armas nucleares francés. Con el tiempo, la prensa francesa se fue volviendo cada vez más crítica de la cercana relación entre Giscard d'Estaing y Bokassa, particularmente después de que se revelara que el emperador asiduamente daba diamantes como regalo al presidente. El monumento conmemorativo del régimen monárquico aún se conserva.
En enero de 1979 el apoyo francés a Bokassa disminuyó considerablemente después de que disturbios en la capital Bangui llevaran a una masacre de civiles por parte de las fuerzas armadas. Del 17 al 19 de abril un importante número de escolares fueron arrestados después de que protestaran contra el uso de costosos uniformes cuyo uso era obligado por el gobierno. Alrededor de 100 fueron muertos; los enemigos del soberano divulgaron el rumor de que Bokassa participó en las matanzas y que incluso había comido algunos de los cuerpos.[cita requerida] El ex presidente Dacko obtuvo apoyo por parte de Francia, que intervino con la fuerza militar aprovechando que el Emperador estaba de visita oficial en Libia. Un golpe de Estado auspiciado por Francia dio fin a la monarquía Centroafricana el 20 de septiembre de 1979.

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