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martes, 11 de octubre de 2016

El asterisco y numeral ( * #) en los teclados telefonicos.


Ya en el siglo XX se le atribuye la connotación numérica del # a la compañía estadunidense Teletype Corporation, pionera en la fabricación de dispositivos electromecánicos para el envío a distancia de mensajes mecanografiados. En inglés se le conoce también como pound key (clave de libra) aunque no se refiera específicamente ni a la moneda británica ni a su acepción como unidad de peso. Más bien alude a la representación ordinal de una cifra, como en la frase “tal canción es la #1”.

Este signo adoptó otro uso radicalmente distinto cuando aparecieron los teléfonos con marcación de tono. En noviembre de 1963 la compañía AT&T comenzó a sustituir la antigua marcación de pulsos (sí, aquel entrañable disco con los números del cero al nueve que se hacía girar con el dedo índice) por un nuevo modelo desarrollado por John Karlin, un sicólogo industrial obsesionado con crear una interfaz que privilegiara la comodidad para los usuarios.

Así, Karlin, probó en un focus group de 300 voluntarios distintos tipos de ordenamiento de los números en el tablero del teléfono en todas las disposiciones posibles: cuadradas, lineales e incluso circulares, emulando el disco tradicional. Al final triunfó el modelo rectangular de tres hileras con los números ordenados del uno al nueve, de izquierda a derecha y de arriba a abajo, al revés de la calculadora electrónica, donde se colocan del siete al tres. El botón del cero quedó solo en la cuarta hilera, abajo del ocho.

Con el tiempo, la cuarta línea se completó: al lado del cero fueron colocadas las teclas del asterisco y del signo de número, que cubrieron otras funciones técnicas que se le añadieron al teléfono, como marcar de un solo golpe un número predeterminado. A la tecla # se le comenzó a llamar hash key, una palabra retomada del lenguaje computacional y que alude a un algoritmo que comprime archivos digitales o textos y los reduce a claves alfanuméricas (se trata de una metáfora robada del lenguaje culinario, en el que la palabra hash significa “picar” o “moler”).

Es así como el # es famoso ahora con el nombre de hashtag, una de las contribuciones más trascendentes que ha aportado Twitter y que curiosamente no fue creada por su staff, sino que fue idea del desarrollador independiente Chris Messina (reclutado posteriormente por Google), que el 23 de agosto de 2007 lanzó un tuit invitando a usar el símbolo # (al que, curiosamente, se refirió como pound) antecediendo a una palabra para crear una etiqueta de megadatos (tag, en inglés) que formara una cadena de mensajes alrededor de esa palabra. De ese modo nacieron las conversaciones masivas en tiempo real, que han demostrado su formidable utilidad en los casos de desgracias (para organizar envío de ayuda) o en movimientos políticos. Es tal su éxito que Facebook se vio orillado a lanzar su propia versión de esta herramienta la semana pasada.

Sin embargo, la aportación más interesante del hashtag a la vida cotidiana es la creación de un nuevo lenguaje en el que esta etiqueta expresa emociones y posturas. Del #internetnecesario al #yosoy132, pasando por los múltiples #ladies y #gentleman que vuelven objeto de escarnio al influyentismo, una peculiar sintaxis se vuelve familiar incluso para quienes no están en redes sociales. Quizá vaya siendo hora de que este milenario símbolo cargado de historia ocupe su lugar como una nueva letra en el alfabeto.
Hace cien años, si usted tenía un teléfono, en primer lugar tenía que llamar al operador. Teléfono se introdujeron en algunas zonas en 1916, pero no fue hasta 1951 que se pudo llamar fuera de su ciudad o pueblo, sin tener que llamar primero al operador.
Discado directo a distancia, o de larga distancia como la mayoría de la gente lo llamó, creo una enorme carga para los sistemas de telefonía. Los viejos sistemas tomaban mucho tiempo para marcar 10 o 11 números (como 1-248-896-8587) y los problemas de conexión comenzaronm a aparecer.
El servicio por tonos se dio a conocer por primera vez en 1963 y se puso a disposición en la ciudad de Nueva York y Los Ángeles en 1964. El sistema fue diseñado de modo que no sería accidental marcar un número, debido a la música que se está reproduciendo o la gente cantando. Por los estándares de la época que era muy complejo, aunque era muy sencilla a nuestros ojos computarizados de hoy.
Un teléfono de tonos normal podría hacer un total de siete tonos. La manera en que funcionaba era así, el usuario pulsaba un botón y se producía una combinación de dos sonidos.
Sin embargo, al principio no había botones * o #.
Este es el primer teléfono de marcación por tonos. Noten que falta algo? No hay botones * o #. Ellos no se habían inventado todavía. Se añadieron en 1968, pero nadie sabía qué hacer con ellos. De hecho, se han añadido en su mayoría "porque podemos." Desde siete tonos harían doce sonidos, AT & T supuso que pueden así poner los botones extra en, por si acaso alguien se dio un uso para ellos. Bien pensado, AT & T.

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