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lunes, 16 de mayo de 2016

El martirio de Santa Úrsula y las once mil vírgenes.



Corría el siglo IV cuando un rey de Britania (ahora Inglaterra) prometió a su hija Úrsula en matrimonio a un alto personaje de la nobleza del país. Su futuro esposo era pagano y Úrsula cristiana. Ella no estaba conforme con tal matrimonio, por lo que pidió y obtuvo un periodo de tres años para poder peregrinar a Roma. Con ella viajaron diez compañeras más. Después de un largo periplo por Europa consiguieron llegar a la ciudad eterna pero al volver, en Colonia, se toparon con las peligrosas y violentas huestes del mismísimo Atila. Los hunos apresaron a las jóvenes que fueron martirizadas y decapitadas. La bella Úrsula enamoró al jefe de los hunos pero al negarse a ser su esposa también sufrió martirio siendo saeteada hasta morir.
Úrsula y sus compañeras murieron mártires por defender su virginidad por lo que con el tiempo sería elevada a los altares como Santa Úrsula.
Convendría hacer notar que el tema de la virginidad en los primeros siglos del cristianismo, más que un tema puramente de tipo sexual, entroncaba con un deseo de parecerse a la Virgen María que era considerada como un modelo de perfección a seguir y por lo tanto de alcanzar los cielos.
En un documento datado en el año 922 y encontrado en un monasterio cerca de Colonia, se hacía referencia a la historia de Santa Úrsula y sus compañeras. En el citado documento entre otras cosas se decía:
"Dei et Sanctas Mariae ac ipsarum XI m virginum"
donde "XI m virginum"
debía leerse como "undécima mártires virginum" (once mártires vírgenes)
y en su lugar leyeron "undécima millia virginum" (once mil vírgenes)

Durante siglos la confusión, llegó a convertirse en realidad, siendo aceptada como tal, y sin poner en duda ni un ápice su veracidad. A partir de este momento la leyenda de las once mil vírgenes, tomó cuerpo y la historia de Santa Úrsula se extendió como la pólvora.
La leyenda de Santa Úrsula y sus compañeras llegó a España de la mano de Beatriz de Suabia, esposa de Fernando III el Santo, que introdujo la devoción a la santa y a las once mil vírgenes.

En el lugar donde se produjo según la tradición el martirio de las vírgenes, fue construida una iglesia dedicada a Santa Úrsula. En unas excavaciones realizadas en la misma, fue encontrado un cementerio, y la creció la leyenda con el movimiento de las reliquias.
Las once vírgenes asesinadas fueron: Úrsula, Marta, Saula, Brítula, Gregoria, Saturnina, Sencía, Pinnosa, Rabacia, Saturia y Paladia.
Hoy en día las iglesias católica y ortodoxa, veneran a Santa Ursula.
Rubens.El martirio de Santa Ursula y la Once Mil Vírgenes. Museo de Arte Kimbell. Fort Worth. Texas (USA).



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